¿Se puede simplificar y ser multipotencial?

¿Qué significa ser una persona multipotencial?

Multipotenciales son aquellas personas que tienen la capacidad de profundizar en áreas de conocimiento muy diversas, son felices atendiendo a varias actividades, intereses o pasiones, y no pueden evitar iniciar y aprender cosas nuevas todo el tiempo.

Una persona multipotencial es alguien que tiene muy variados intereses, y realiza actividades muy diferentes entre sí.

Los multipotenciales no tienen una única vocación, a diferencia de los llamados especialistas. Por el contrario, tienen muchos caminos y siguen todos ellos, ya sea de forma secuencial o simultánea.

Los multipotenciales disfrutan aprendiendo, explorando y dominando nuevas habilidades.

Son buenos conectando ideas o proyectos dispares de manera creativa. Esto les convierte en innovadores y buenos solucionadores de problemas.

Poseen una insaciable curiosidad que les lleva a querer absorber todo lo que puedan sobre un tema, obteniendo como resultado nuevas habilidades de forma bastante rápida, y una gran cantidad de información.

¿De dónde viene este término?

Emilie Wapnick, famosa por su charla TED de 2015, y autora del libro How to Be Everything: A Guide for Those Who (Still) Don’t Know What They Want to Be When They Grow Up , fue la persona que popularizó rápidamente este término.

Por mi parte, escuché por primera vez hablar de esta cuestión a Eva Gías, que utilizaba el término multiapasionadas en su primer blog llamado «Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos», allá por el año 2014.

Tamara Fisher, por su parte, definió la multipontecialidad en 2010 de la siguiente manera:

La multipotencialidad es el estado de tener muchos talentos excepcionales, cualquiera de los cuales podría ser una gran carrera para esa persona.

Este término fue utilizado ya en 1999, en una tesis doctoral titulada «Una investigación de la multipotencialidad entre estudiantes universitarios con honores» (de Laurie Diane Shute).

La verdad es que se han dado muchos nombres a este tipo de personalidad, pero a mí me gusta mucho el apodo cariñoso que ha propuesto Gonzalo Barrio: multipot.

Qué NO es la multipotencialidad

Ser multipotencial no es sinónimo de multitarea

Una persona es multitarea o multitasking cuando es capaz de realizar varias tareas a la vez. Fue un término que empezó utilizándose en el mundo tecnológico y se ha ido expandiendo a otros terrenos.

Es una cualidad que las empresas, en busca de una mayor productividad, valoran mucho en sus empleados. Y sin embargo, puede acabar provocando una pérdida de calidad en el trabajo realizado. No solo porque el rendimiento acaba disminuyendo y el estrés se apodera del empleado, sino porque para obtener buenos resultados hace falta una gran capacidad de organización, y priorizar constantemente las tareas que se deben realizar.

Personalmente, me dedico a varias cosas y algo variadas, pero me considero una persona monotarea. Prefiero hacer las cosas, o estar con las personas, de forma plenamente consciente, enfocada en lo que hago o con quien me encuentro, y con la sensación de que esa tarea o persona tiene toda mi atención. Empezando por mi hijo.

Además, gracias a los avances de la ciencia, sabemos ya que el cerebro humano sólo puede centrarse en cada cosa de una en una.

Por lo tanto, la multitarea es un mito para la neurociencia, sin ninguna base científica. Lo que solemos llamar multitarea es, en realidad, un cambio rápido y constante de una tarea a otra. Con el desgaste que ello supone. Ya que el cerebro no es capaz de procesar flujos de información diferentes al mismo tiempo, es decir, tareas que requieren atención.

Ser multipotencial no es sinónimo de altas capacidades

Poseer una una voracidad intelectual y una curiosidad insaciable no significa tener un mayor coeficiente intelectual, aunque puede venir aparejado (altas capacidades).

El coeficiente intelectual mide únicamente un tipo de inteligencia, la inteligencia cognitiva.

Según la teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner, obra publicada en 1983, existen 11 tipos de inteligencia: lingüístico-verbal, lógico-matemática, visual-espacial, musical-auditiva, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal, naturalista, emocional, existencial y colaborativa.

Una persona multipotencial tiene desarrolladas varias inteligencias que, al combinarlas, consigue poder dedicarse con éxito casi a cualquier cosa.

Tipos de multipotenciales

Simultáneos

Existen multipotenciales que tienen la capacidad de desarrollar a la vez cada una de sus pasiones o áreas de interés. Es decir, se centran en varias actividades al mismo tiempo y consiguen compaginarlas de forma satisfactoria. Este tipo de multipotenciales son los denominados simultáneos.

Secuenciales

Existe otro tipo de multipotenciales que necesitan culminar una actividad, o ponerla en pausa, antes de empezar con otra diferente o nueva. Aunque siguen manteniendo el interés por las anteriores, no se sienten cómodos ejecutándolas al mismo tiempo. Es decir, realizan sus actividades de forma secuencial.

Barbara Sher, recientemente fallecida, fue una de las primeras autoras en escribir ampliamente sobre las personas multipotenciales, a las que denomina scanners. En su libro Refuse to Choose realiza una clasificación bastante interesante, que te recomiendo leer si estás sintiéndote identificado con lo que hoy te estoy contando.

Por mi parte, me identifico con la tipología simultánea y la categoría plate spinner de Bárbara Sher.

Ventajas de ser multipotencial

Expertos en autoaprendizaje

Los multipotenciales somos eternos aprendices. Y no necesariamente cursamos carreras o adquirimos títulos para hacernos buenos en algo. Buscamos y vamos a la fuente de aquello que nos interesa, fruto de nuestra propia e insaciable curiosidad.

Apredemos rápido

Recopilamos y curamos información rápidamente sobre cualquier cosa, porque lo que aprendemos nos apasiona de verdad.

Al tener experiencia aprendiendo sobre muchos temas, los multipotenciales solemos tener nuestro propio método o sistema de autoapredizaje. Y tratamos de que sea lo más organizado y eficiente, de manera que nos permita tener tiempo suficiente para dedicarnos a todas nuestras pasiones.

Pensamiento creativo

Pensamos a menudo «fuera de la caja», haciendo conexiones entre unos temas y otros como si estuviéramos soñando despiertos. Es frecuente que nuestras mejores ideas aparezcan en la ducha, yendo al trabajo, o mientras realizamos cualquier tarea relajada. Y ese pensamiento creativo nos hace sentir en estado de flujo (o flow) que no cambiamos por nada en el mundo.

Tratamos de entender lo que aprendemos desde distintos ángulos o diciplinas.

Lo más atractivo, para mí, en mi trabajo de asesora de Derecho penitenciario, es el carácter multidisciplinar que tiene un jurista de prisiones, ya que requiere tener en cuenta a otros profesionales y realizar con ellos un trabajo en equipo. No es algo estanco, sino que funciona necesariamente acompañado de otras ciencias, como la Criminología, la Psicología, la Sociología o la Pedagogía.

Los multipotenciales, además, no pensamos de una manera unidimensional, sino transversal. Cuando aprendemos sobre algún tema, en seguida nos encontramos pensando cómo podemos enlazarlo con alguna de nuestras otras pasiones.

Esto es genial, porque también nos permite conocer un montón de gente interesante. E incluso, en muchos casos, desarrollar características propias del conector de personas, que Malcolm Gladwell describió en su obra El punto clave: the tipping point. Las personas multipotenciales suelen tener facilidad para encontrar vínculos o conexiones entre actividades o personas aparentemente muy dispares. Y es un tipo de creatividad sobre el que apenas oímos hablar.

Cuando yo era pequeña, y hasta hace bien poco, pensaba que no era una persona creativa en absoluto, simplemente porque dibujo bastante mal (hasta el día que me apeteza aprender, supongo). Pero con la experiencia he aprendido que la creatividad va mucho más allá de las competencias artísticas. El pensamiento creativo ha sido una constante en mi vida que quizá ha estado inhibida durante mucho tiempo, porque he dado por hecho que era algo normal, o que por el contrario no iba a «encajar» (->entrar dentro de la caja).

Sin embargo, la verdad es que poseo una mente siempre en guardia, que genera constantemente pequeñas (o grandes) ideas, y que me aporta unos chutes de energía que solo entenderá realmente una persona que se considere multipotencial.

Intensidad

Los multipotenciales necesitamos sentirnos vivos, despiertos a cada momento, vivir intensamente y extraer el meollo de la vida (citando a Henry David Thoreau, en su famoso libro Walden). Necesitamos aprovechar la vida al máximo. No soportamos someternos, seguir la corriente, ni dejarnos llevar.

Desventajas de ser multipotencial

Vamos a contracorriente

Nuestra cabeza no funciona del mismo modo que la de la mayoría de personas. El entorno que nos rodea espera que todos seamos «algo» único y concreto (médicos, banqueros, abogados, fontaneros, artistas…). La sociedad nos invita a que seamos especialistas en algo para ser más productivos. Sin embargo, aunque es cierto que para una empresa esto es un punto a valorar, la persona puede terminar sintiéndose aburrida o quemada. Especialmente si se trata de una persona multipotencial.

La educación y la cultura de hoy nos empujan desde que nacemos a que elijamos, y elijamos bien. Es decir, a que decidamos una sola cosa y la llevemos hasta el final, la completemos. De lo contrario, estaríamos reconociendo que nos equivocamos y nuestro entorno no nos educa para gestionar correctamente el fracaso.

No encajamos en el sistema establecido

Muchas personas que poseen esta característica de multipotencialidad duran dos telediarios en sus trabajos. Cada vez más, los empleadores y la sociedad en general, nos piden que nos especialicemos y nos centremos en una sola cosa (desde el famoso «qué quieres ser de mayor«, hasta el mítico «eres un culo de mal asiento, a ver si sientas la cabeza«).

Si hubiéramos vivido en el Renacimiento, probablemente hubiéramos sido mejor considerados. Y si no, pensad por ejemplo en el polifacético Leonardo Da Vinci.

Yo estudié Derecho porque me atraían tantos temas que me dejé llevar por el consejo general: haz algo que tenga «salidas». Así que, de entre todas las posibilidades que tenía al alcance en ese momento, esa me pareció una carrera muy útil. Y vaya si lo ha sido. Gracias a ello descubrí mi pasión por el Derecho penitenciario, entre otras cosas. Cuestión aparte fue el paso por la facultad y padecer el sistema de enseñanza de nuestro sistema universitario.

Solo aguanté dos años en la universidad presencial. Decidí continuar a distancia por la UNED porque estar tomando apuntes como un taquígrafo me parecía una absoluta estupidez y una grandísima pérdida de tiempo. Por circunstancias de la vida, me trasladé a vivir a Salamanca y allí terminé de estudiar la carrera.

A veces somos incomprendidos

Hace no mucho mi madre me enseñó mis notas del colegio, que guardaba entre sus recuerdos. Siempre sacaba buenas notas y mi comportamiento era bastante bueno (un poco rebelde a partir de 8º de EBG). Sin embargo, al buscar algo que destacara, me di cuenta de que en las evaluaciones ponían a menudo: «le cuesta terminar sus tareas» (curiosamente, por ahora, mi hijo sigue el mismo patrón). Se supone que esto era algo negativo, aunque la verdad es que eso nunca trajo malos resultados como consecuencia. Es gracioso, ¿no? Quizá dejar inconclusas algunas tareas tenía en realidad otra lectura. Y más teniendo en cuenta que fui una niña que disfruté de muy diferentes actividades, voluntariados, deportes, manualidades, idiomas… ¡Incluso me metí en una compañía de teatro!

Siempre he sentido una necesidad especial de aprender, aprender y seguir aprendiendo. Es una de las razones por las que no veo la televisión. Siento que estar delante de la pantalla es una pérdida de tiempo. La televisión me aburre. La verdad es que no tenemos ya ese aparato, y tampoco lo echamos de menos. Como mucho, algún día de lluvia, nos acordamos de poner una película o un buen documental en el ordenador.

Multipotenciales vs. especialistas

Las personas con multipotencialidad son tan necesarias como las que poseen la característica opuesta: los especialistas. Estos son personas con intereses y habilidades que destacan en una sola área. El mundo necesita de ambos tipos de personas.

Y si no, fíjate en Steve Jobs. No era el mejor especialista (incluso abandonó la universidad), aunque tenía una gran capacidad de ver el bosque donde los demás sólo veían el árbol. Tenía la habilidad de relacionar diversos temas y de aportar una visión más general, que no es una cualidad innata en los especialistas. Sin embargo, tuvo que rodearse de los mejores especialistas (programadores, desarrolladores…) para llevar a cabo aquello que quería crear, una vez había terminado de «conectar los puntos«.

Si ahora mismo estás pensando que llevas una vida de «especialista» y acabas de descubrir que no lo eres realmente (porque te sientes capaz de seguir múltiples intereses), ¡bienvenido al club! La buena noticia es que puedes ponerle remedio 😍

Cada vez existen más trabajos que requieren habilidades multidisciplinares.

Y si nos empoderamos lo suficiente y nos convencemos de que podemos ser nuestro propio jefe, tenemos la capacidad de llegar a ser lo suficientemente creativos como para llegar a encontrar la combinación única y perfecta entre nuestras distintas pasiones e intereses.

De hecho, yo he sido funcionaria durante 12 años, y ya en 2014 inicié algunos proyectos por mi cuenta, de forma no remunerada, por mera satisfacción personal (pensar fuera de la caja). Le dedicaba el tiempo que podía, sin prisa, y sentía que ambas actividades se nutrían mutuamente. Y así es como algunos de esos proyectos complementarios o side projects han terminado siendo una parte importante de mi actual proyecto profesional.

No tienes un «problema». No te esfuerces en buscar más esa “estabilidad” que los demás desean para ti. Porque eso te hace sentir asfixiado, aburrido y frustrado. Hay muchas personas que te comprendemos, y podremos compartir experiencias y reflexiones. ¡No estás solo! 😅

¿Cómo aunar multipotencialidad y simplicidad?

Al igual que en Walden, nuestro empeño en simplificar la vida viene dado por la necesidad de destilar la esencia de lo que vivimos y los pequeños placeres cotidianos. No se trata de vivir demasiadas cosas, o con prisa, sino de la necesidad de no desperdiciar nuestra vida, ni nuestro tiempo.

Los multipotenciales se caracterizan por lograr una mejor gestión del tiempo. Solemos ser más eficientes que el resto por una cuestión de necesidad. Citando el famoso principio de Pareto, podemos aprender hasta un 80% en un 20% del tiempo del que disponemos.

Los multipotenciales dedicamos solo el tiempo imprescindible a aprender tecnicismos que no tienen aplicación práctica, y nos entretenemos poco en análisis estériles. Nos gustan y queremos aprender tantas cosas que lo hacemos hasta llegar al punto en el que nos sentimos satisfechos. Y esa es la razón por la que, inexorablemente, intentamos simplificar al máximo.

Cuando te das cuenta de que puedes incorporar tus dones, talentos o intereses a un negocio (propio o ajeno), tu grado de motivación y de entusiasmo se dispara. Y ahí es donde, generalmente, te empiezas a plantear si quieres seguir trabajando para otro, o convertirte en tu propia jefa; si vas a seguir dedicando tu vida a trabajar para los sueños de otros, o a vivir tus propios sueños.

Reenvía este artículo a personas que creas que pueden sentirse identificadas. Les harás un gran favor 😊

Si te apetece escuchar algo más sobre este tema, te recomiento el podcast de Gonzalo Barrio.

Puedes participar en el primer estudio que se está haciendo sobre conexiones entre multipotencialidad, intención de rotación laboral y motivación en los trabajadores.

Y también puedes unirte al club Multipotenciales que hace poco iniciamos varias personas en Telegram, entre bromas y chascarrillos.

¿Y tú? ¿Te consideras una persona multipotencial, o se te ocurre alguien que lo sea?

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📸 Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Paloma Ucelay

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